BIOMASA

La biomasa es una fuente de energía renovable que aprovecha residuos orgánicos como restos de madera, podas agrícolas, residuos forestales o subproductos de la industria agroalimentaria. Su uso contribuye a reducir la dependencia de combustibles fósiles, disminuye las emisiones contaminantes y favorece la gestión sostenible de los recursos naturales.

Además de su impacto ambiental positivo, impulsa el desarrollo de zonas rurales y puede utilizarse tanto para generar electricidad como para sistemas de calefacción.

Fuente: ESCAN

Tradicionalmente, la biomasa ha sido una de las formas más antiguas de producción de calor: desde las primeras civilizaciones que cocinaban con ramas, hasta su uso actual en distintas partes del mundo, incluida España. En el ámbito de la climatización, especialmente en viviendas y edificios, la madera es el recurso más habitual, ya sea en forma de pellets, astillas o serrín.

Este combustible alimenta calderas de alta eficiencia energética, capaces de calentar agua que se distribuye por sistemas de calefacción o incluso generar electricidad mediante turbinas y generadores.

Fuente: ESCAN

Hoy en día, en un contexto en el que la mayoría de sistemas de climatización aún dependen de combustibles fósiles como el gas natural, el gasóleo o el butano, la biomasa representa una alternativa real y viable.

Esto cobra especial relevancia en la rehabilitación energética de edificios públicos, como ocurre en Madrid, donde las calderas de biomasa se están consolidando como una solución sostenible y eficiente para la calefacción de colegios, centros de salud y otros equipamientos municipales principalmente en zonas rurales.

Con la quema de biomasa se da calor y agua caliente a los edificios y barrios o zonas de una cuidad. Como generadora de electricidad, es una productora constante al contrario de lo que ocurre con otras fuentes renovables, que dependen del sol o el viento.

En los edificios, las instalaciones de biomasa utilizan combustibles como la leña, astillas, pellets, briquetas o residuos agroindustriales (como los huesos de aceituna, cáscaras de frutos secos, restos de poda) en calderas para la producción de agua caliente sanitaria (ACS) o calefacción.

En la actualidad, las calderas de biomasa son equipos modernos con alimentación y limpieza automática, mayor eficiencia y menos emisiones que los sistemas de leña tradicionales (rendimientos del 90%).

Fuente: ESCAN

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¿Por qué utilizar una caldera de biomasa?

La producción de calor a partir de biomasa representa una alternativa sostenible frente a los combustibles fósiles, ya que utiliza un combustible neutro en emisiones de CO₂: el dióxido de carbono que se libera en su combustión es el mismo que la materia orgánica absorbió durante su crecimiento. Además, al tratarse de un recurso de origen local, presenta un precio competitivo y contribuye tanto a la gestión forestal como al desarrollo socioeconómico de las zonas rurales.

Entre sus ventajas medioambientales destaca la capacidad de transformar residuos que de otro modo podrían suponer un riesgo de emisiones, plagas o incendios, en recursos energéticos y bioproductos, fomentando la economía circular y reduciendo el impacto ambiental mediante un uso más eficiente de los recursos.

No obstante, su uso también implica ciertos retos: si la biomasa no se obtiene de forma sostenible o si debe transportarse desde grandes distancias, el balance de sostenibilidad puede verse comprometido.

A ello se suman las dificultades técnicas derivadas de la diversidad de fuentes de origen, cada una con características y necesidades específicas.

Fuente: ESCAN

Ideal para zonas rurales, en las que haya una disponibilidad local de biomasa considerable que permita un coste e impacto ambiental mínimo.

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